Xacob
Agra participaba este año por primera vez en el mítico Rally
Dakar, la reina de las carreras para los pilotos de moto off-road. Desde
que en junio le ofrecieron desde Yamaha la posibilidad de estar en la
salida de Lisboa supo que era uno de los grandes retos de su carrera deportiva.
Sintió que era una oferta irrechazable después de seis años
como piloto profesional de enduro en los que militó como corredor
oficial en KTM España, KTM Farioli – el mejor equipo del
mundo y que fichaba por primera vez a un piloto español-, Husqvarna
España y Yamaha, marca a la que continua ligado en la actualidad.
Xacob fue subcampeón del mundo júnior en 1999 y dos veces
campeón del mundo de enduro júnior por equipos. Además,
consiguió hasta la fecha cinco subcampeonatos de España
absolutos de enduro.
Lo cierto es que todos estos oropeles tuvo que dejarlos en casa para enfrentarse
a los 9.043 Km. del Dakar, 4.813 de los cuales fueron cronometrados. Casi
nada. Al terminar la cuarta etapa llegó a ir clasificado en la
novena posición de la general, algo impensable para un novato.
Él nos trae hoy una visión distinta del Dakar: la que se
vive no detrás de un volante si no agarrado durante 15 días
al manillar de su Yamaha 450 WR y en la que cada jornada fue, básicamente,
la lucha diaria por llegar al vivac nocturno y volver a cargar las pilas
para hacer la etapa del día siguiente.....
Xacob Agra llegó el 15 de enero al Lago Rosa en la 20º posición
entre las motos, 3º entre los españoles y también como
tercer mejor debutante. Esta posición, que pudo ser muy distinta,
es la mejor actuación de un piloto gallego en las 26 ediciones
del Dakar.
Un
equipo profesional pero siempre entre amigos
Nuestro
equipo partía de la antigua estructura del Team Correos Dakar,
con tres años de experiencia en la carrera pero que para este año
sufría bastantes cambios. El apoyo directo de la fábrica
Yamaha hizo que desapareciese Correos como sponsor del equipo. Las motos
eran nuevas y éramos cuatro pilotos: Gerard Farrés, Amparo
Ausina, Pepe Domenech y yo. Ahora puedo decir que tuve la suerte de poder
estar en un equipo así ya que aparte de los oficiales de KTM y
los de Yamaha Francia llevábamos uno de las mejores montajes, con
mecánicos jóvenes y el ex-piloto dakariano Alex Pérez
como manager al mando de todo, siempre con mucha ilusión y muy
buen rollo entre todos.
Las motos funcionaron realmente bien. Eran Yamaha WR450F de enduro pero
con el kit Dakar. Son motos de serie, de calle, que están a la
venta al público en cualquier concesionario, excepto el kit, y
que estaban mejoradas en suspensiones y otros detalles. El único
handicap estuvo en que mientras el reglamento no reduzca la cilindrada
a 450 cc estaremos siempre en clara desventaja. Nos costaba mucho alcanzar
el límite establecido de 160 km/h y lo que más fastidiaba
era ver a pilotos privados con KTMs de serie de 660 cc que se nos iban
por velocidad. Si el cambio de reglamento llega, y puede llegar pronto,
estoy seguro de que estas motos son ganadoras.
Contacto
con África
A finales de noviembre ya estuvimos en el sur de Marruecos, en Ouarzazate,
haciendo unos entrenamientos todo el equipo. Era mi primer contacto con
África y la verdad es que me chocó bastante el contraste.
No me gustó nada aquello y hasta me pareció un poco deprimente.
Poco a poco me fui animando y luego pude comprobar que es cierta la belleza
inmensa de África de la que tantos hablan.
Los
“señoritos” de los coches
La gran diferencia que existe entre hacer el Dakar en moto o en coche,
aparte del riesgo físico constante que corres, está en que
en moto tienes que hacer la navegación tú sólo. La
verdad es que siempre se va en una tensión y un stress constante.
La navegación es importantísima..
No llevas un copiloto que se rompa la cabeza leyendo el road book y marcando
rumbos. Si se equivocan los que van en coche con la navegación,
imaginaros cómo lo pasamos nosotros. Además de esto, en
moto cada fallo lo puedes pagar caro. Por ejemplo, comerse un agujero
es tener una caída seguro y en una caída un poco fuerte
te vas para casa seguro, como mínimo. Esta fue una de las advertencias
que me hizo Nani Roma, amigo mío desde hace varios años,
de su época en el enduro, y uno de mis “asesores” de
lujo en las noches de vivac.
Como curiosidad diré que en muchos enlaces del final de las etapas,
vi como muchos equipos de coches incluso algunos pilotos oficiales dejaban
conducir a su copiloto para poder dormir ellos un poco. Hubo casos de
pilotos de motos que se cayeron por quedarse dormidos en marcha al final
de aquellas etapas de casi mil kilómetros, por increíble
que parezca. Dormir pocas horas día tras día se acaba pagando...
Se
acabaron las tonterías. Empieza la carrera...
La salida del rallye en Lisboa fue espectacular. Desde dentro, en las
verificaciones, ya notamos que el Dakar es un montaje millonario. Tardamos
un día completo en verificar, con cursillo sobre aparatos de seguridad
incluido. De verdad que es un show para los que estamos en la carrera
y para los miles de aficionados que se acercaron a la zona de la salida.
Además de ser un sitio precioso, a orillas del río Tajo,
sólo ver el parque cerrado con más de 500 aparatos entre
motos, coches y camiones vale la pena.
Después de las dos etapas de Portugal en las que no hubo navegación
y a pesar de tomarlas con cierta calma, yo crucé el Estrecho en
la 11ª posición de la general, algo que me sorprendió
un poco pero también hay que tener en cuenta eran tramos de mi
estilo, muy de tipo enduro. Tras las dos primeras etapas de Marruecos
mejoré mi posición y llegué a ir 9º de la general.
Fueron unos dias en los que me colé con todos los figuras y ya
se sabe que entre los cracks se rueda siempre mejor... Al ir bajando hacia
al sur de Marruecos las cosas empezaron a complicarse bastante y al llegar
a Mauritania cometí mi primera gran pifiada. Era la octava etapa
y a mitad de etapa me encontré a mucha gente parada. Estaban todos
los de cabeza también. Buscaban un way point de paso obligatorio
y estaban todos perdidos. En eso vi a Fretigné, el francés
oficial de Yamaha que llevaba la WR de tracción total, que se iba
por su lado sólo. Había que decidir ya. Entendimos que el
francés, un tipo muy listo y gran piloto, había descubierto
la pista buena y nos fuimos mi compañero Farrés y yo detrás
de él. Tremendo error. Anduvimos una hora perdidos y otra hora
más para volver. Lo peor fue que no encontramos el way point y
al llegar a meta a Fretigné y a mi nos “colocaron”
otras dos horas por no tener marcado el dichoso punto en nuestro GPS.
Farrés fue más pillo y se libró pero eso ya lo contaremos
oto día. En resumen, Fretigné dijo adiós a las opciones
de victoria que tenia y yo hice el 64º de la etapa y bajé
doce puestos en la general. Ahí reconozco que me vine un poco abajo.
Para colmo de males, al día siguiente se salía en orden
inverso. Como había acabado tan mal el día anterior, salí
de los primeros y tras adelantar a muchos pilotos privados , de pronto
me vi solo abriendo la carrera. Es decir, era yo el que iba abriendo pista.
Marque un cierto ritmo para intentar recuperar el desastre del extravío
y lo que me ocurrió es que fundí el embrague. Este fue el
segundo mazazo fuerte que llevé. Tras otra hora y media larga que
pasé cambiando yo mismo los discos pude continuar mi camino pero
con la moral bastante por los suelos. Me amarga un poco pensar que podía
haber estado entre los diez primeros de no ser por estos dos incidentes
puntuales, dos auténticas paridas...
Unos galácticos con los pies en el suelo
Tratar con gente como Nani Roma, Marc Coma, Isidre Esteve incluso Després
no fue ninguna novedad porque nos conocemos de siempre del enduro y más
que rivales nos consideramos amigos. Todos ellos lo siguen practicando
como entrenamiento y al máximo nivel. Creo que Nani es actualmente
el único tío del mundo capaz de hacer un podio en el Dakar
tanto en moto como en coche. Personalmente es factible que un corredor
de moto se pueda defender al volante de un coche. El caso contrario creo
que sólo está reservado para tíos fuera de serie
como Peterhansel o Nani, que son verdaderos atletas.
Además, como persona Roma es excelente. Recuerdo que una noche
yo tenía un dolor fuerte en el hombro por una caída y él
se empeñó en llevarme al fisioterapeuta de Mitsubishi aunque
yo no quise porque bastante faena tenían como para ir a molestar
más.
También Marc Coma e Isidre son dos de los nuestros. Aparte de toda
la parafernalia que los envuelve y la fama y todo eso, son dos chavales
humildes y buenos, que siempre ayudan en todo con sus consejos y su experiencia.
De
charla con Carlos Sainz
Nada más llegar a Dakar se ve el mar y Farrés y yo nos pusimos
locos de contentos y nos felicitábamos porque creímos que
era el mítico Lago Rosa, y que habíamos alcanzado por fin
nuestro sueño. Tuvo que pasar un buen rato para que nos pusieran
al corriente de que el Lago Rosa está más lejos, hacia la
otra parte de la ciudad. Cosas de la ignorancia..
Precisamente el domingo, antes de salir a la última etapa en el
Lago Rosa, Farrés y yo pudimos charlar con Carlos Sainz. Estábamos
esperando para la salida cuando llegó él y se puso a nuestro
lado y empezamos a charlar. Nos comentó que para él la carrera
había sido cuestión de suerte y de mucha paciencia, de mucha
cabeza, no solamente de pilotaje. Nos habló de que muchas veces
le había costado mucho adelantar a las motos. Aquí tengo
que decir que los pilotos de coche que antes lo fueron de moto son mucho
más respetuosos con nosotros en los adelantamientos. No tengo claro
el grupo al que pertenecerá Carlos aunque..... Volviendo a Sainz,
también nos dijo que las dunas le habían parecido muy complicadas
y que él mismo había visto al piloto árabe del BMW
X5 quedarse atrapado en una duna como un novato. Le pareció que
la experiencia es clave para ganar esta carrera... Pude comprobar que
en moto las dunas se hacen mucho mejor en moto. En una ocasión
tuve el placer de adelantar nada menos que a Luc Alphand, Peterhansel
y Carlos Sousa, que estaban pasándolas canutas. Que conste que
unos kilómetros antes ellos casi me habían pasado a mi por
encima....!
Resumiendo
Me
quedo con varios momentos inolvidables y, entre ellos, uno especial y
casi mágico. Fue el de la mañana del último día.
Verme allí en el lago Rosa, formando una parrilla de salida entre
los veinte primeros. Ya estaba en Dakar y entre los veinte de delante.
Sin duda, un sueño para mi, algo inolvidable....
También tengo un recuerdo muy bonito de ciertos momentos aislados,
de ver la ilusión y el trabajo de los mecánicos y la gente
del equipo cada noche en el vivac....
También me trae buenas sensaciones saber que pude cumplir la promesa
que hice antes de salir a los niños enfermos del Hospital Xeral
de Vigo. Les hicimos una visita todo el equipo y les prometí llevar
a Dakar el guardabarros delantero de mi moto en el que habían dejado
su firma.
Doy las gracias desde aquí a todo el Yamaha Dakar Team, a mis patrocinadores
personales: Inmobiliaria Lucopor, Concello de Porriño y Fundación
Deporte Galego, y también a todos mis amigos de Porriño
y a los que me ayudan todo el año, que sé que hubo mucha
gente que estuvo siempre pendiente y sufrió conmigo.
Como
malos ratos, destaco el tener que ver a gente tirada a pie de pista por
caídas fuertes. Fueron los casos de aquella etapa en la que pasé
por el sitio en el que estaba Andy Caldecott, tirado en el suelo después
de haberse matado o el de Isidre Esteve herido, unos Km. más adelante...
Tampoco puedo olvidar a mi compañero de equipo Pepe Domenech, al
que extirparon el bazo a causa de una caída grave. Siempre se te
viene a la cabeza lo peor porque en esta carrera el miedo siempre va con
uno.
Todavía me quedan dos años más de contrato con Yamaha
para el Dakar y prometo estar aquí de nuevo el año próximo
con todos los amigos que me siguen desde esta web.
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